Apicultura

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La abundancia de flora melífera en las dehesas hace de la apicultura otro de los grandes aprovechamientos complementarios de la dehesa.

La apicultura es una práctica con más de 2.500 años de antigüedad. Mediante el manejo y cría de abejas en diferentes condiciones y ubicaciones, se obtiene una gran variedad de productos entre los que destacan la miel, la cera, el polen o la jalea real, entre otros.

Pero la apicultura no es sólo una actividad económica, también es una actividad imprescindible para el mantenimiento de los ecosistemas naturales y la biodiversidad, dada la labor que desempeñan las abejas a través de la polinización.

La miel ha sido, y es, un producto muy apreciado en diferentes culturas tanto por su valor gastronómico o culinario, como por sus propiedades terapéuticas. Actualmente nos encontramos con tantas variedades de mieles como tipos de montes o asociaciones vegetales.

En Extremadura existe una Denominación de Origen Protegida (Miel Villuercas-Ibores) y varias cooperativas  que se encargan de la producción, distribución y promoción de estos productos, como Apihurdes en la comarca de Las Hurdes o Montemiel y Sierra Miel en la Siberia extremeña.