Porcino

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El cerdo ibérico es la principal raza porcina de la dehesa. Es una raza autóctona que se cría únicamente en algunas regiones de España y Portugal.

Durante la última fase de cría del cerdo ibérico, conocida como montanera, el animal campea a sus anchas consumiendo directamente pastos, rastrojos y, sobre todo, la bellota. Este periodo comienza a principios de otoño, con la caída de la bellota del árbol y puede durar entre tres y cinco meses.

En este tiempo los cerdos realizan un ejercicio constante que fortalece sus músculos y garantiza la calidad del producto.

Su capacidad de almacenar grasa entre los músculos, es lo que produce una carne diferente, de calidad, que presenta las conocidas “vetas” o infiltraciones de grasa, y que se caracteriza por su aroma, sabor y textura.

El cerdo ibérico suele también cruzarse con cerdos de raza Duroc Jersey, lo que incrementa enormemente la productividad pero hace disminuir la infiltración de grasa respecto al Ibérico puro.

Todos los procesos de elaboración de los productos ibéricos parten de prácticas caseras y artesanales, siendo el producto más destacado, sin duda, el jamón ibérico. Del cerdo se obtienen también carnes exquisitas y otros productos cárnicos elaborados como el salchichón, el chorizo, la morcilla, el morcón o el tocino.

“Dehesa de Extremadura” es la Denominación de Origen que regula los productos de cerdo ibérico producidos en la dehesa extremeña.